Si estás valorando incorporar movilidad eléctrica a tu operativa, hay una pregunta que aparece siempre: “¿Cuánto me cuesta al mes?”. Y para responderla bien no basta con mirar el precio de compra. En flotas y reparto, lo que de verdad importa es el TCO (Total Cost of Ownership), es decir, el coste total de propiedad y uso. Este enfoque te ayuda a comparar opciones con criterio, evitar sorpresas y tomar decisiones basadas en números, no en intuiciones.
Qué es el TCO y por qué importa en reparto
El TCO es la suma de todos los costes que genera un vehículo durante su vida útil: no solo lo que pagas por adquirirlo, sino también lo que gastas para que trabaje cada día. En reparto esto es especialmente importante porque el uso es intensivo, la operación es repetitiva y cualquier pequeña diferencia se multiplica con el tiempo.
Mirar el TCO en mensual te permite responder a preguntas clave: ¿cuánto me cuesta operar este vehículo cada mes?, ¿cuánto me cuesta cada ruta o cada kilómetro?, ¿qué opción me da más disponibilidad con menos incidencias? En resumen: el TCO convierte una compra en una decisión de negocio.
Qué costes debes incluir para calcular el TCO mensual
Para estimar el TCO mensual de una moto eléctrica de reparto, conviene dividir el coste en tres bloques: energía, mantenimiento y operativa. Si incluyes solo una parte, el cálculo se “optimiza” artificialmente y luego la realidad te corrige.
Coste de energía y carga
En un vehículo eléctrico, la energía suele ser una partida más estable que en combustión, pero hay que considerarla igualmente. Para calcularla, lo importante es relacionar tu uso real con un coste medio de carga: cuánto recorres al mes y cuánto te cuesta recargar según tu estructura (carga en base, turnos, ventanas, etc.). En flotas, también conviene considerar si hay costes asociados a la infraestructura de carga o a la gestión de la carga (aunque sea de forma simple y prorrateada).
La clave aquí es no calcular “a ojo”. Si no tienes datos exactos, usa una estimación conservadora y luego ajústala con la información del primer mes de operación. El objetivo no es tener un número perfecto desde el día uno, sino un número útil para decidir.
Mantenimiento y desgaste
El mantenimiento es el bloque que más se infravalora cuando se compara por “precio de compra”. En reparto, el desgaste es constante: neumáticos, frenos, revisiones preventivas, pequeñas reparaciones, ajustes. Una moto que trabaja a diario necesita rutina de mantenimiento para mantener disponibilidad y evitar paradas.
Para calcularlo en mensual, lo más práctico es estimar un coste medio mensual basado en tu intensidad de uso. Si no tienes histórico, puedes plantearlo como “un presupuesto mensual de mantenimiento” que incluya revisiones y consumibles. En flotas, esto ayuda a convertir un gasto irregular en una partida controlable.
Seguros, gestión y operativa
Hay costes que no se ven en la ficha técnica, pero pesan mucho en el TCO. Seguros, gestión administrativa, tiempo de gestión de incidencias y, si aplica, costes por vehículo parado. Este último punto es importante: un vehículo “barato” que se para más puede salir más caro por pérdida de servicio o necesidad de sustituciones.
Si tu operación es profesional, aquí también puede entrar el coste del soporte (tiempos de respuesta, recambios, logística de reparación) porque afecta directamente a la disponibilidad, que es uno de los pilares del coste real en reparto.
Cómo estimar el coste mensual paso a paso
Una forma sencilla de aterrizar el TCO sin perderte es construir tu coste mensual en dos capas.
La primera capa es el coste fijo mensual: lo que pagas sí o sí aunque el vehículo haga menos kilómetros. Aquí suele entrar la amortización (si compras) o la cuota (si financias), más seguros y cualquier coste fijo asociado.
La segunda capa es el coste variable mensual: lo que depende del uso. Aquí entra energía (según kilómetros y rutina de carga), mantenimiento por desgaste y cualquier coste operativo que aumente con la actividad.
Cuando sumas ambas capas, obtienes un número que te permite comparar opciones de forma limpia. Y si quieres ir un paso más allá, puedes dividir ese total por los kilómetros mensuales para estimar un coste por kilómetro y comparar rutas o modelos con más precisión.
Errores comunes al calcular el TCO
El primer error es comparar solo por precio. En reparto, el coste de operar y mantener suele pesar tanto o más que el coste inicial. El segundo error es usar datos irreales: rutas “ideales”, kilómetros subestimados o un mantenimiento “perfecto” que luego no se cumple.
Otro error frecuente es no considerar el impacto de las paradas. En flota, la disponibilidad es un coste. Si un vehículo se para, no solo pagas la reparación: pagas el tiempo sin servicio, el desorden en la operación y, a veces, el coste de una sustitución.
Por último, muchos cálculos se hacen sin margen. En la práctica, conviene dejar un colchón para variaciones de ruta, días de pico y desgaste real. El objetivo del TCO no es “ganar la comparativa” con un número optimista, sino tener un número que aguante la realidad.
Preguntas frecuentes
¿Es más barato que una moto de combustión?
En muchas operativas de reparto, el coste mensual puede ser competitivo cuando se optimizan carga, mantenimiento y disponibilidad. La comparación real no es solo energía vs combustible: también es mantenimiento, incidencias y estabilidad operativa. Lo importante es compararlo con tu ruta y tus turnos, no con un uso “promedio”.
¿Cuánto influye la batería en el coste total?
La batería influye porque condiciona autonomía útil, rutina de carga y estabilidad en operación. Su impacto en coste aparece sobre todo si la operación obliga a cargar de forma ineficiente o si el vehículo se usa fuera del caso recomendado. Por eso, la elección del modelo debe encajar con ruta y turnos.
¿Cómo comparar dos modelos con el mismo presupuesto?
Compara por TCO mensual y por disponibilidad. Dos modelos pueden costar lo mismo de entrada y, sin embargo, tener costes de mantenimiento distintos, autonomía útil diferente o soporte desigual. En reparto, ese detalle se convierte en coste real con el tiempo.
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